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Para algunas personas es muy sencillo delegar y “mandar”, parece que lo lleven en la sangre y no les cuesta nada confiar en otras personas para que hagan el trabajo que ellas no van a hacer.

Pero lo cierto es que, para la mayoría de las personas, el hecho de delegar es algo que dejan siempre para cuando el no hacerlo les ha provocado un desastre, sea este mayor o menor.

¿Con cuál de ellas te identificas? Si eres de las que te cuesta delegar, este artículo te va a interesar, así que sigue leyendo.

Resistencias habituales a delegar

Como reticencias comunes a la hora de delegar puedes encontrarte con las siguientes:
  1. No saber exactamente qué delegar
  2. No saber a quién
  3. Pensar que nadie lo va a hacer como tú
  4. Sentir que es tirar el dinero
En parte es normal sentirse así, porque hasta ahora lo has hecho todo tú sola, y te ha ido bastante bien. Has podido solventar tu falta de tiempo o tu falta de conocimientos rascando el tiempo a otras áreas de tu vida y viendo tutoriales o haciendo cursitos.

Pero, ¿te has preguntado hasta cuándo podrás sostener esta situación?

A las personas que somos controladoras y perfeccionistas, nos cuesta mucho más delegar que a las que no lo son. Yo misma prefiero hacer muchas cosas que “sé” que hago más rápido y mejor que nadie. Y entrecomillo el “sé”, porque esto es simplemente una falsa creencia. Es evidente que, cuando se sabe hacer algo, y sabes de qué manera exacta lo quieres, nadie más que tú lo va a hacer más rápido, al menos en este momento.

Pero seamos realistas, hay un sinfín de cosas que otras personas pueden hacer igualmente de manera excelente y también rápido. Y, sobre todo, lo harán en un tiempo del que quizás nosotras realmente ya no disponemos.

Cuando por fin decidimos delegar, lo hacemos en base a estas tres razones para delegar:

  1. Porque no sabes hacerlo.
  2. Porque no tienes tiempo.
  3. Porque no te gusta hacerlo.
Y por mucho que nos cueste admitirlo, hay cosas que otros las hacen mejor que nosotras, y también que no tenemos tiempo de hacerlo absolutamente todo. Delegar algo que no nos gusta es una de las cosas más maravillosas que hay, porque damos paso a las tareas y dones que de verdad nos motivan y mueven nuestra energía positiva en el negocio.

Aquí es cuando viene la gran pregunta: ¿cuándo empezar a delegar?

Lo cierto es que se responde exactamente de la misma forma que respondimos el porqué. Lo que no debemos hacer es esperar a agotar nuestras fuerzas, llegar al límite de nuestra energía, porque será un momento en que ya no veremos las cosas con claridad y que incluso no tendremos tiempo para delegar.

Porque sí, para delegar bien, debemos darnos el tiempo de hacerlo, sobre todo si tenemos las cosas muy claras con respecto a cómo queremos que nuestras cosas sean hechas y de qué forma queremos que se trabaje. Es por ello, que mi recomendación más importante hoy, es que no esperes a estar desesperada. Haz una toma de conciencia de cómo estás llevando tu negocio, analiza el tiempo que inviertes en cada tarea. Te aseguro que descubrirás que en algunas tareas pierdes tu valioso tiempo por no saber hacerlo bien o porque, al no gustarte, te cuesta enfocarte.

Quizás estás un poco perdida y no sabes qué delegar. Para ello te daré unos tips:

Tips para empezar a delegar

  1. Haz una lista de todas esas tareas en las que no seas imprescindible. Verás que son casi todas, excepto en las que tú eres la protagonista (dar tu formación, un webinar en directo, toma de decisiones, etc.).
  2. Toma esa lista y distribuye todas las tareas en tres columnas: cosas que no sabes hacer (o no dominas), cosas que no te gusta hacer, cosas para las que ya no tienes tiempo y vas dejando siempre para lo último.
  3. Decide unas cuantas tareas que vas a delegar ya mismo. No hace falta que sean todas de golpe, puedes hacerlo de forma progresiva.
Con esta claridad en el papel, te será mucho más sencillo decidir qué delegar.

Te voy a dar unos cuantos ejemplos comunes de todo lo que puedes delegar, por si te pueden ayudar a la hora de hacer tu lista:

  • Facturación (llevar Excel como apoyo a trimestrales, organización y archivo de ingresos y gastos)

  • Gestión RRSS (publicaciones con o sin programas de apoyo tipo hootsuite, contentstudio)

  • Al día con imágenes de portadas y demás, noticias
  • Atención cliente y correo
  • Gestión de calendario y programación de citas (uso de plataformas tipo calendly)

  • Creación de recursos gráficos para RRSS (imágenes para Facebook, Instagram, infografías, imágenes para retos)

  • Gestión grupos FB y Whatsapp (moderación de grupos, apoyo con las solicitudes y dudas)

  • Redacción y corrección de textos (redacción de contenidos)

  • Planificación y organización de viajes / eventos
  • Servicios de recordatorios (que te recuerden citas, cosas que hacer, control de checklist para campañas)

  • Tareas de organización y almacenamiento (en una nube tipo drive, dropbox)
  • Maquetación de pdf, pptx, etc (guías de trabajo para cursos, para retos, pptx para webinars)

  • Transcripción y edición de vídeos

  • Gestión de autorrespondedor

  • Diseño y gestión web (también para landings, opt in, etc.)
  • SEO, posicionamiento
  • Facebook ADS, textos, imágenes
  • Etc.
Como puedes ver, parece una lista interminable. Y también te habrás dado cuenta de lo mucho que haces que no tiene que ver directamente con tu emprendimiento, son tareas que se alejan bastante de la expresión de tus dones.

Muchas de estas tareas las delegarás en profesionales de su ramo, que son expertos en esa área especializada y harán un trabajo seguramente mucho mejor que tú y en un tiempo mucho más reducido. Por ejemplo, el diseño de tu página web o los textos con un buen copy son algo fundamental a delegar alguien experto.

Pero luego, verás que hay un montón de tareas que son un poco un “cajón de sastre”, que quizás no tengan un perfil tan claro. Esas son las tareas que puedes delegar en una asistente virtual, por ejemplo.

Un asistente virtual es un profesional independiente que brinda servicios administrativos, creativos y/o técnicos utilizando medios de comunicación de tecnología avanzada.

Asiste y ofrece soporte a sus clientes en el área de la cual es experto desde su propia oficina, enmarcando los servicios en un acuerdo contractual. Para delegar este tipo de tareas, necesitarás tener muy claro el procedimiento que haces en cada una de las áreas de tu emprendimiento. Si no lo tienes claro, te recomiendo que te apoyes en un asistente virtual o un experto en procesos para realizar esa tarea tan minuciosa.

Sólo si tienes el paso a paso bien definido, es que podrás delegar con éxito cualquier tarea.

Además, esto te ofrece la ventaja de que si cambias de asistente virtual, no notarás tanto el proceso de adaptación inicial, ya que todo será mucho más rápido.

Por último, y no menos importante, quería darte algunas herramientas que te serán muy útiles a la hora de delegar. Existen herramientas informáticas que nos facilitan muchísimo la vida a la hora de delegar como, por ejemplo, Trello o Asana, que son gestores de tareas y equipos, ambas excelentes incluso en su versión gratuita. También son sumamente útiles herramientas como Evernote, Drive o cualquier nube donde subir y compartir material. La combinación de ellas nos permitirá gestionar a nuestro equipo de forma más eficaz.

Como último consejo te diría que establezcas tu método de comunicación con tu asistente o profesional. De esta forma será todo más sencillo y fácil.

Aunque no seas una gran empresa con empleados, debes empezar a ver tu emprendimiento como una empresa. Es esta mentalidad la que te va a llevar a despegar y crecer.


Delegar te da calidad de vida y, sobre todo, te permite llegar hasta donde tú desees en tu negocio, sin límites.