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Cuando no estoy bien emocionalmente, sé que necesito ayuda

Mi camino como terapeuta empezó con mi propio proceso personal.

Recuerdo que tenía alrededor de 30 años. Estaba a punto de comprarme un piso e irme a vivir con mi pareja de aquella época.

Todo parecía ideal, pero yo no estaba bien.

Tenía depresión, sufría de constantes ataques de angustia, me sentía inmensamente sola y sentía un rechazo profundo por mi madre.

Con este panorama ante mí, o, mejor dicho, dentro de mí, supe que, antes de empezar la etapa de formar una familia, tenía que arreglar algunos asuntos conmigo misma.

Así que me separé y busqué ayuda.

Me encontré con una persona que fue como un ángel para mí.

Durante más de 1 año me veía cada semana y me ayudaba a entenderme por dentro.

Sin cobrarme.

Nunca entendí por qué hizo eso, pero lo recibí como un regalito que me daba la vida.

Y también fue la semilla que hizo que luego me hiciera terapeuta. Quería devolver lo que había recibido, ayudando a otras personas.

Pero no nos adelantemos.

En el proceso me di cuenta de que no era feliz trabajando encerrada en una oficina de 9 a 19h.

Así que también dejé el trabajo y me puse a estudiar cosas relacionadas con las personas.

Primero en el sector del trabajo social, después en el sector terapéutico y creativo.

Fueron años de muchísimo aprendizaje para mí.

Conocí y exploré la meditación, los ritos chamánicos, el análisis junguiano y la terapia corporal de movimiento expresivo.

Cada cosa que hice fue una pieza que completaba este puzle maravilloso que soy Yo.

Empecé a verme como un todo, conectada con cada elemento del universo y con cada persona.

La soledad desapareció para siempre. La depresión también.

Todo este proceso también trajo sus sombras.

Porque este fue uno de mis mayores aprendizajes: a más luz, más sombra.

Y enfrentarme a ella y a todo el potencial que encierra es, hasta el día de hoy, una tarea no siempre fácil.

Emprender es un camino hacia mí misma

Después de hacer varias formaciones y varios años de proceso personal, decidí empezar a acompañar a otros en su camino de evolución de forma profesional.

Nuevamente, un gran aprendizaje.

Acompañar y formar es altamente satisfactorio para mí, pero no solo por los cambios que he observado en las personas que he acompañado.

Cada nuevo encuentro me ha llevado también a grandes descubrimientos en mí misma.

En este periodo dedicada a mi trabajo como terapeuta fue apareciendo una gran dificultad…

Era un desastre vendiendo. Haciendo marketing.

Más que un desastre es que no lo hacía. De hecho, lo odiaba.

Durante mucho tiempo fui tirando con los clientes que me iban llegando de forma natural a la consulta, pero llegó un día en que empezaron a desaparecer, hasta que tuve que cerrarla.

La vida, que es muy sabia, me estaba dando un mensaje claro.

Tenía que descubrir lo que me impedía venderme y resolverlo.

¿Qué puedo hacer si tengo resistencias a vender?

Me puse a estudiar marketing e hice un poco de introspección para ver qué encontraba.

Lo que me encontré es con un montón de creencias absurdas sobre el trabajo, los negocios y el acto de vender.

Muchas de ellas estaban relacionadas con mi padre, que fue un empresario de gran éxito, pero también un padre ausente.

Así que “voilà”, en mi interior había unido éxito, empresa y ventas a ausencia y falta de reconocimiento.

Aprendí en mis propias carnes cómo tu mentalidad se convierte en el mayor obstáculo a superar cuando emprendes.

Y me puse a ello, aprovechando el tiempo de parón que me tomé como terapeuta.

El trabajo interior sobre mis creencias me llevó a revisar también mi forma de trabajar como terapeuta.

Cambiar de mentalidad me llevó a descubrir el Copywriting

Sentí que necesitaba más que un parón. Quería hacer otra cosa diferente, mientras gestaba un nuevo proyecto de acompañamiento.

Así fue como por pura casualidad me topé con el Copywriting.

Empecé a escribir para colegas terapeutas que tenían mucha dificultad con sus textos.

Un día, una coach me encargó una campaña de emails para sacar un curso y quedó encantada con mis textos.

Y entonces es cuando descubrí que lo de escribir textos para vender era una profesión.

Recordé que tiempo atrás había hecho un curso con Laura Ribas llamado “Textos que venden”, que me había ayudado mucho a escribir los textos de mi propia web de terapeuta.

Lo recuperé, lo repasé y me quedé con ganas de más.

Para redactar textos orientados a la venta necesitas una formación sólida

Busqué por la red a algunos copywriters que enseñaban este arte, me apunté a sus listas y me quedé enganchada de los mails de Isra Bravo.

Pensé: Si este hombre me hace reír tanto con sus mails, seguro que es bueno enseñando.

Y no me equivoqué. Me compré sus dos cursos. El “Copywriting para atrevidos” y “Email marketing para atrevidos”.

En Facebook tuve también mucha suerte. Me topé con un grupo llamado el Club de Copywriting, donde su administrador, Ferran, comparte muchos contenidos útiles y se forman unos debates fantásticos.

Ahí hablaban de una formación americana, que era una joya.

Con el hambre de conocimiento que me caracteriza, me lancé también a hacer esta formación: “The Accelerated Program for Six-figure Copywriting de AWAI”.

Me ha encantado, aporta muchísima información para profundizar y dominar el arte de escribir para vender.

Qué me ha enganchado de escribir para vender

En el copywriting he encontrado la posibilidad de seguir profundizando en la mente de las personas y de comunicar ideas y emociones.

En el fondo no es tan diferente de lo que hacía como terapeuta.

Supongo que por eso lo disfruto tanto. Y no siento que traiciono mi propósito vital de acompañar a otras personas en su camino.

Estoy descubriendo el placer de acompañar de otra manera:

Ayudo a emprendedoras a descubrir cómo pueden destacar y plasmo luego eso en sus textos.

Las ayudo a definirse y a transmitir su mensaje al mundo de la mejor manera posible.

La diferencia con la terapia es que, en este caso, el objetivo es vender.

Para mí, ayudar a vender servicios y productos orientados a mejorar la vida de las personas, también es ayudar.

Vender es ayudar

Esta es una creencia muy saludable que he incorporado a mi sistema recientemente.

Estoy segura de que mi negocio, sea como copywriter, coach o terapeuta me lo agradece mucho…

Pero conozco a muchas terapeutas, coaches y psicólogas que todavía están atrapadas en la creencia de que vender es algo negativo o poco ético.

Como si ayudar a personas y vender fuera incompatible.

Es una creencia que impide a muchas crecer y tener verdadero éxito en sus emprendimientos.

Otra creencia a la que yo misma me tuve que enfrentar es que, si te especializas, pierdes clientes y dejas de “cumplir” con tu misión.

En los años inmediatamente anteriores a cerrar mi consulta, tuve por unos meses una mentora de marketing.

La verdad es que aprendí mucho de ella.

Pero simplemente no estaba lista todavía para implementar algunas de las cosas que me proponía.

Una de ellas era la propuesta de especializarme.

Porque uno de los males que nos caracteriza a los terapeutas es que somos generalistas.

Esto se traduce en: “Tengo muchas técnicas y ayudo a todo el mundo.”

Y es como lo sentimos. Y creemos que hacemos lo correcto.

Lo que me costó comprender es que el resultado es justamente el contrario al que buscaba.

Ser coach o terapeuta y no tener un nicho es un error

Los que me conocían no sabían muy bien a qué me dedicaba.

Y a las personas que no me conocían les costaba conectar conmigo, entender en qué les podía ayudar.

Mi propuesta era demasiado general.

Ahora, después de este período de estudio y superación de limitaciones inconscientes, tengo claro que cuando vuelva a mi actividad terapéutica, trabajaré con un tipo de persona y de problema muy específico.

Eso es lo que estoy desarrollando ahora.

Sé que cuando lance mi propuesta podré ayudar a muchas más personas que antes, porque las personas se identificarán inmediatamente con la solución que tendré para su problema.

A veces, es importante saber reconocer cuándo nuestras creencias están yendo a nuestro favor y cuándo lo hacen en contra.

Y trabajar en ellas.

Sé que no es nada fácil hacer este proceso de especialización.

Pero si queremos que nuestro mensaje y propuestas destaquen y lleguen a quien tienen que llegar, es imprescindible.

Por eso he decidido complementar mis servicios de redacción de textos con el de coaching.

Y no cualquier coaching.

Me decidí por el Coaching para la Diferenciación

Yo viví las consecuencias de ser una terapeuta generalista.

Sentirme invisible.

Ver mi consulta y mis talleres medio vacíos.

La verdad es que sentía una gran frustración.

Y esta frustración creció cuando no me vi capaz de darle la vuelta a las creencias y miedos que me impedían dar por fin el paso: especializarme para destacar.

Porque no se trata solo de hacer marketing y hacerlo bien.

Se trata también de hacer cambios en nuestra mentalidad.

De ahí mi propuesta triple, en la que fusiono coaching y copyriting:

  • Ayudo a terapeutas, coaches y psicólogas a encontrar un nicho y a especializarse en una sola problemática.
  • Ayudo a gestionar y trascender los miedos y resistencias, que aparecen siempre en este proceso.
  • Redacto textos persuasivos para transmitir la propuesta de valor único que definimos juntas.

Si quieres una sesión de descubrimiento gratuita donde podemos ver en qué punto estás y en qué te puedo ayudar, pide aquí tu cita.